El pontificado del papa San Eusebio (309) fue muy corto. Tuvo que hacerle frente al problema de los lapsi, es decir, los cristianos que por la persecución habían abandonado la fe y ahora querían regresar. Los esfuerzos del papa por abrirle las puertas de la Iglesia nuevamente a los que habían caído, encontraron un fuerte oponente en un tal Heraclio. La lucha entre ambos fue tan intensa que el propio emperador Majencio desterró a los dos. Eusebio murió en Sicilia poco después.
Está enterrado en la catacumba de San Calixto en Roma.